Bases para el reconocimiento de los ingresos

Bases para el reconocimiento de los ingresos

Viernes, 26 Septiembre   

Base de la venta.
Por lo general el ingreso se contabiliza en el momento de la venta. Debido a que no este totalmente enterado de las ramificaciones que tienen el traspaso legal del titulo de propiedad.

En muchos casos, el titulo queda realmente traspasado con la entrega, son muchas razones que apoyan el reconocimiento del ingreso:

1. La entrega del material de las mercancías es un acontecimiento discernible de inmediato.
2. Con el traspaso del titulo, el riesgo de perdida por disminución del precio o por destrucción queda a cargo del comprador.
3. El ingreso es conmensurable.
4. El proceso de devengar el ingreso queda sustancialmente terminado, la venta es a menudo el acontecimiento crucial.
5. El ingreso se ha realizado, incluso en el sentido limitado de recepción de un activo liquido, puesto que, por lo general, se recibe efectivo, o el derecho a recibirlo.
6. Puesto que la producción quedó ya terminada, por lo general pueden determinarse los gastos de venta, así pues cabe determinar la utilidad.

Base de cobro en efectivo.
Reconocer el ingreso cuando se cobra en efectivo es, en general, lo adecuado sólo cuando la recepción del efectivo va acompañada de la entrega del producto o de la prestación del servicio. A pesar de la teoría del acontecimiento critico, el reconocimiento del ingreso cuando se recibe efectivo, pero antes de la entrega del producto o de la prestación del servicio, esta generalmente rechazado en la practica.

Por consiguiente la base del efectivo para la contabilidad está sancionada por su comodidad, objetividad, y conservadurismo, mas bien que por su teoría.

Cuando el cobro final de ingresos está circundado por una incertidumbre extrema, deberá contabilizársele siguiendo el enfoque del costo de recuperación. Esta forma de contabilización será la adecuada respecto a efectivo recibido por el fiduciario de la empresa que emite obligaciones, algunas de las cuales se adquieren, como una inversión de especulación, con un descuento apreciable sobre su valor nominal más la acumulación de intereses impagados correspondientes a muchos años.